Traje de tehuana
La herencia de los pueblos indígenas que habitaron nuestro país, es magnífica, y gracias a las comunidades que siguen portándolas con orgullo, nos llega una pincelada de lo que ha sido nuestro México a lo largo de la historia.
Por ejemplo el traje de la Tehuana, vestido orgullosamente por las mujeres zapotecas que habitan el Istmo de Tehauntepec, es uno de los trajes regionales mexicanos más conocidos y admirados por el mundo entero. El Istmo, el punto más estrecho de México, es una región que reúne Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz. Ahí, a lo largo de la historia, las mujeres han sido líderes y protagonistas en su entorno. Son admiradas por seguir en contacto con sus raíces y costumbres, capaces de mutar según la ocasión, y se han vuelto un emblema de la mujer fuerte que sabe fusionar su ayer con su hoy, y mantenerse elegantemente parada en cualquier ocasión.

El traje de tehuana varía en el diseño según el pueblo donde es portado. Es considerado un traje vivo, por que muta según lo que se requiere de él, en celebración. Está integrado por 2 piezas básicas, el huipil y la falda. Según la ocasión es el bordado, generalmente de flores, y la tela sobre la cual se borda suele ser satín blanco y/o terciopelo negro. En las fiestas de gala se necesita de un tercer elemento, el resplandor. La joyería, en oro, está elaborada con monedas y cadenas. Cuándo las mujeres Istmeñas van a la iglesia en vez de taparse la cabeza con un rebozo usan el resplandor como huipil de cabeza, tapando el pelo, los bordados de su huipil y las joyas, en reverencia. Primero, la tela elegida para el conjunto es forrada para fortalecerla y hacerla más cómoda. Las flores que serán bordadas son hechas a mano, por lo cual el peso del traje dependerá del tamaño y cantidad de flores en el vestido. La gama de colores elegidos son aquellos que hacen juego armónico con la tela elegida. Cada flor cuenta de 3 a 4 colores del mismo tono. Luego, el bordado se procesa en el bastidor, aparato especializado que estira la tela, mediante clavos y nudos. El tiempo de elaboración es aproximadamente de 15 días. Finalmente, el precio del traje será dependiente del tipo de material, pero está en un rango que va de 5,000 a 25,000 mil pesos.Diario
Para las actividades cotidianas, las mujeres visten las conocidas rabonas, las cuales son faldas largas de cualquier tela, con algunos toques de bordado, cadenilla o incluso puede ser la misma tela estilizada.
Media gala
Por un lado, para las fiestas clasificadas como casuales, el vestido está envuelto por el huipil bordado en cadenilla. En este caso la falda de cualquier tela tiene un olán blanco, de blonda, de brocado o de galón en la parte inferior. Un dato importante en este traje, es la orientación de los peinados. Las mujeres casadas se distinguen por llevar su encaje de guía de flores del lado derecho. Las casaderas, llamadas así a las señoritas que están listas para casarse, lo portan del lado izquierdo. Diferentes ceremonias, distintas vestimentas.
El traje de gala
El traje de gala es portado por la mujer istmeña en las festividades de la comunidad, es decir, en convites o en las famosas Velas Istmeñas. Consta de un juego de ahogadores, el semanario, un pulso, aretes, la enagua y el huipil como el conjunto principal, una mascada en el lado izquierdo, el cabello peinado en trenzas con listones, una moneda en la cabeza como signo de guía, y el llamativo huipil grande, el cual tiene dos maneras de portarse: un lado más grande que es para acompañar un baile o un paseo; un lado más pequeño, utilizado para las celebraciones religiosas y convites (herencias de los evangelizadores dominicos).
Patrona de la mayordomía
La diferencia de este traje con el traje de gala es el distintivo fleco de gusanillo, bañado en oro, que se empezó a utilizar en la época de Porfirio Díaz, cuando doña Juana Catalina, conocida como la mamá grande de Tehuantepec, quien viajó mucho a Europa, comenzó esta moda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario