sábado, 24 de octubre de 2020

Datos curiosos de Oaxaca

 Oaxaca se ubica al sur del país, en el extremo suroeste del istmo de Tehuantepec. Colinda con los estados de Guerrero al oeste, Puebla al noroeste, Veracruz hacia el norte y Chiapas al este.

Hacia el sur posee casi 600 km de costa en el Océano Pacífico. Por su extensión, es el quinto estado más grande del país y ocupa el 4.8 por ciento de su superficie total.

Alberga una rica composición multicultural donde conviven más de 16 grupos étnicos. Al igual que los otros estados de la federación, Oaxaca posee una constitución, un código civil, un código penal y un escudo propio.

En esta ocasión me di a la tarea de investigar un poco mas del estado de Oaxaca. 

1. Oaxaca proviene del náhuatl "huáxyacac" que significa "en la punta de los huajes".

2. Es famoso por sus productos artesanales como los: alebrijes, la orfebrería y gran cantidad de diseños textiles indígenas, sobretodo los bordados y deshilados.

3. Entre los oaxaqueños más relevantes destacan Benito Juárez, Porfirio Díaz y, en las artes plásticas los pintores Rufino Tamayo, Rodolfo Morales y Francisco Toledo.

4. Oaxaca cuenta con una de las poblaciones indígenas más nutridas de México; de los 570 municipios que tiene, 418 son predominantemente indígenas.

5. Es el estado mexicano con mayor diversidad lingüística, casi todas las lenguas nacionales son habladas en esta entidad con número considerable de hablantes nativos, el mixteco y zapoteco son las lenguas más habladas.

6. Entre la comida típica del estado se pueden mencionar la cecina, los tamales oaxaqueños, las guías de calabaza, las tlayudas, el mole negro, los chapulines, las memelitas y los guajes.

7. El estado de Oaxaca fue el primer destino turístico de América Latina.

8. Posee las únicas cascadas petrificadas de México, mejor conocidas como "Hierve el agua". El lugar se ubica a unos 50 km de la ciudad de Oaxaca, en la población de San Isidro Roaguía, municipio de San Lorenzo Albarradas, estado de Oaxaca, en México, en las cercanías de la zona arqueológica de Mitla y a 630 km de la Ciudad de México.

9. La Unesco ha reconocido e inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial número 274, el 11 de diciembre de 1987 a la Zona de Monumentos históricos de la Ciudad de Oaxaca y a la zona arqueológica de Monte Albán junto con Mitla.

Flor de piña

 

Baile

“Flor de piña” es bailado por jóvenes cuenqueñas en las fiestas del Lunes del Cerro, en el Cerro de Fortín, en la ciudad de Oaxaca durante la Guelaguetza. El baile consiste en tres partes: La entrada, acompañada por “La Tonalteca” música que identifica a la ciudad de Tonalá, Chiapas, que consiste en un recorrido realizado por dos filas alrededor del escenario, el recorrido es lento y permite modelar los huipiles, accesorios y belleza de las jóvenes de la región, la entrada es realizada con un paso de punta y metatarso girando el cuerpo de derecha a izquierda, una vez finalizado el recorrido de las dos filas, éstas se ponen en paralelo y se intercalan formando una “V” con el mismo paso de la entrada. Al integrarse a la “V” las bailarinas realizan una reverencia en la que alzan sus respectivas piñas con sus dos brazos y se agachan inclinando su cintura; una vez formada la “V” la música cambia a “Flor de Piña” y se vuelve más dinámica, cada brazo de la “V” gira hacia afuera formando dos líneas paralelas, las cuales se dirigen al fondo del escenario quedando traspuesta ambas filas, se realiza un cruce zapateando hacia delante y hacia atrás, una de las líneas hacia la izquierda y la otra en sentido contrario, una vez que ambas líneas quedan descubiertas voltean hacia el frente y se integran en una sola fila la cual compactan y avanzan a través de un cepillado, avanzan hasta la esquina del escenario y hacia atrás, se repite en dos ocasiones. Una vez terminado el cepillado de la fila horizontal, surgen nuevamente dos filas verticales las cuales abarcan desde el principio hasta la parte trasera del escenario, se coloca una fila delante de la otra, las bailarinas colocan la piña en el piso y bailan alrededor de ella, una vez que se termina de bailar alrededor de la piña, cada bailarina toma su piña y abren las diagonales hasta formar nuevamente una sola línea horizontal, vuelve el paso del cepillado hacia delante y hacia atrás, pero esta vez terminado el cepillado al mismo tiempo todas las bailarinas dan las gracias inclinando sus cuerpos y con las piñas en ambos brazos sostenida. Termina “Flor de Piña” y sigue “La Tonalteca” para realizar la salida de la misma forma en la que se realizó la entrada al escenario. Una vez roto el baile, cada bailarina regala su piña a los asistentes al evento.

Vestuario

En la Región de la Cuenca del Papaloapan existen 20 municipios. De estos, cuatro son predominantemente jarochos y el resto son de las etnias mazateca y chinanteca, los cuales solo seis tienen presencia en el baile a través de sus trajes. Los huipiles se presentan en sus diversos estilos, colores y versiones. Aunque esta clasificación no existía antes de que se creara el bailable "Flor de piña" actualmente los hay de luto, medio luto, diario, boda, gala y media gala. Cada uno de los huipiles posee características y atributos especiales que los diferencian de los demás municipios y sus piñas que cuentan parte de su historia. Incluso el peinado varía en cada municipio de la región de Tuxtepec. Lo único similar en el atuendo son los huaraches, los cales son de cuero curtido. El baile ¨Flor de piñas¨ y el vestuario fue completamente creado para tener un baile característico que representase a Tuxtepec en la Guelaguetza, al crear este baile decidieron que cada señorita portaría una piña al hombro, con fines meramente ornamentales. Siete de los veinte municipios que se encuentran en la región de Tuxtepec, son los siguientes:

No obstante, la región se compone de veinte municipios, (Acatlán de Pérez Figueroa, Cosolapa, Loma Bonita y Ayozintepec, más los seis del Distrito de Choapam que no fueron incluidos en el baile). Los Huipiles están elaborados en telar de cintura, con algodón que antes de la llegada de los españoles era cultivado y cosechado por ellas mismas, están confeccionados por tres lienzos unidos por una cinta llamada “randa”, los motivos y materiales varían.

Los municipios ocupan sus huipiles como vestuario del diario, ya que son vestuarios autóctonos de cada zona, la excepción es el huipil de San Juan Bautista Tuxtepec, el cual fue creado por un antropólogo y es utilizado únicamente en eventos especiales. A día de hoy, las mujeres indígenas siguen usando sus huipiles, aunque mayormente son personas de más escasos recursos quienes los portan. Tampoco se cosecha el algodón y se empiezan a usar fibras artificiales en la elaboración de huipiles e inclusive, se pueden adquirir algunos de manufactura China.

Poema

El poema “Flor de piña” fue escrito por el artista tuxtepecano Felipe Matías Velasco, en dicho poema describe brevemente cada una de los huipiles de los siete municipios y los rasgos de las indígenas que lo portan. El poema es declamado en la fiesta de la Guelaguetza al inicio del baile por una de las señoritas que conforman la delegación o bien, por el profesor de educación artística encargado del grupo representativo de San Juan Bautista Tuxtepec. Este poema se recita al principio del baile y es una tradición que abran dicha celebración con el poema una vez que el municipio de Tuxtepec es anunciado.

El poema se recita de esta forma

Buenos días Oaxaca,

sólo les vengo a decir

que acabamos de llegar,

medio viaje fue subir

y medio viaje bajar.


La montaña atravesamos

y la friega fue inclemente,

pero ¡que tal!,¡ya llegamos,

Tuxtepec está presente!


Guelaguetza

  El término Guelaguetza, se deriva del vocablo zapoteco guendalezaa que significa “Ofrenda, presente o cumplimiento”. Es una de las tradiciones con más popularidad en el estado de Oaxaca. La Guelaguetza tiene su origen desde la época prehispánica, cabe mencionar que esta festividad comenzó con un ritual que se le hacía a los dioses antiguos en el lugar denominado por los zapotecos como Daninayaaloani o cerro de bella vista. En esa época los antiguos mexicas adoraban a diversas deidades, entre ellas la Diosa Centéotl, quien representaba a la Diosa del Maíz y a la que adoraban y respetaban de tal manera, que le realizaban una celebración para festejarla año con año, se le ofrecían danzas, ritos así como un enorme banquete que duraban ocho días. Desde entonces esta celebración fue considerada como algo muy especial y significativo para los lugareños.

En el Archivo General del Estado de Oaxaca, (AGEO) se encuentran los acervos más importantes de nuestro estado, haciendo énfasis en la clasificación del Fondo: Gobierno, Sección: Educación, Serie: Actividades Culturales, del Siglo XX. Existen documentos que datan de los años 1931 y 1934, en ellos se puede apreciar lo importante que era para los oaxaqueños la festividad de la Guelaguetza también conocida como el “Lunes del Cerro”.

En aquellos años, se reunían antes del mes de julio de cada año para la organización de dicha festividad, Autoridades Gubernamentales, el Departamento de Educación Publica del Gobierno, el H. Ayuntamiento de la Ciudad, con el apoyo de los diferentes Clubes Deportivos locales. Dentro de los acuerdos más importantes que tomaban, se encontraba la conformación de un Comité Organizador de Festejos, quien se encargaría de llevar a cabo todo el desarrollo de la festividad del Lunes del cerro. Con el propósito de “animar la fiesta”, se organizaba un Programa General, que iniciaba desde el primer lunes con actividades culturales, sociales y deportivas. Para ello se contemplaba la interpretación de las Mañanitas Oaxaqueñas, entonadas por la población estudiantil de la ciudad, acompañada de la Banda de Policía del Estado, haciendo su recorrido por las principales calles, partiendo frente al Antiguo Palacio de los Poderes, hasta encausarse en la Avenida Independencia, la de Crespo y continuar en seguida por la Calzada del Fortín y concluir en la Rotonda, para llegar a la estatua del Benemérito de las Américas, Lic. D. Benito Juárez y para fortalecer aun más la fiesta se realizaban eventos deportivos, donde se veían grandes y entusiastas deportistas desempeñando diferentes disciplinas como:

A) Carreras de relevos, donde participaban los clubes: “Deportivo del Sur”, “Confederación”, “Escuela Federal Tipo”, “Normal Mixta”, “Normal Rural” y “Aztlán”. El punto de partida era frente a la puerta principal del Instituto Autónomo de Ciencias y Artes del Estado; la ruta: las Calles de Independencia, Crespo y la Calzada para vehículos del Cerro del Fortín; la meta: la Rotonda en que se levanta la estatua antes citada. Los relevos fueron: dos de 200, dos de 400 y dos de 800 metros”.

B) Carreras de Bicicleta, desde los mismos puntos de partida, ruta y meta, por los clubes “Auto-Moto”, “Hércules” y “Libres”.

C) Carrera a Pie, de velocidad, por miembros de los clubes: “Confederación”, “Deportivo del Sur” y “Aztlán”. Tuvieron como meta la señalada para las anteriores y como punto de partida el inicial para el último tramo de la Calzada referida. Una vez culminados todos los eventos deportivos, durante la fiesta fueron entregados por el Comité Directivo de la Confederación Atlética y Deportiva del Estado, los trofeos para los que resultaron vencedores.

En la actualidad se sigue realizando la fiesta del “Lunes del Cerro” en julio de cada año, con la presentación de los bailes tradicionales de nuestras comunidades, espectáculos y eventos culturales y deportivos. Mucho antes de que inicie la festividad se puede apreciar la visita de turistas nacionales y extranjeros, quienes vienen a convivir y disfrutar de nuestras fiestas Oaxaqueñas. A todo ello, debemos sumar que es de suma importancia conocer las tradiciones y costumbres de las 8 regiones de nuestro, ya que en ellas se puede apreciar la diversidad cultural que distingue una región de otra.

Leyenda de la Matlazihua

 

-Leyenda de la Matlazihua

La leyenda cuenta que por las calles de Miahuatlán de Porfirio Díaz en Oaxaca deambula una mujer con vestido blanco, casi flotando en medio de la soledad de la noche.
Si bien nadie que la haya visto recuerda con detalle su rostro, atinan a decir que es hermosa y que tiene un aire seductor verdaderamente irresistible. Se la conoce con el nombre de la Matlazihua y suele aparecérsele a aquellos hombres que andan a deshoras por la calle. Los seduce y los lleva a la perdición.
La leyenda cuenta que un afamado militar de Miahuatlán andaba de juerga con sus amigos cuando de repente una hermosa mujer apareció de la nada.
Su impoluto traje blanco y su larga cabellera negra atrajeron al militar, que se fue con ella, perdiéndose en la noche. Sus compañeros de fiesta lo vieron alejarse sin poder hacer nada. Al día siguiente, el militar apareció tirado en una cañada hecho un desastre, quizá producto de una paliza.
En la época colonial se decía que todos los hombres debían resguardarse en casa antes de que el sereno comenzara a prender los faroles, porque al que estuviera en la noche realengo se lo llevaba la Matlazihua, para hacerle cualquier mal.

El callejón del beso

  Es conocido por todos, porque apenas mide 68 centímetros de ancho, por lo que los balcones de las casas están casi pegados. La leyenda de este lugar nace del amor prohibido de una pareja de enamorados, Carlos y Ana, quienes se citaban clandestinamente en uno de sus balcones, para demostrarse su amor.


Un día, el padre de ella los descubrió y se opuso por completo a ese amor, al grado de matar, ahí mismo, al enamorado.  
Otra versión de la historia indica que la asesinada fue Doña Ana, quien murió después de que su padre le enterrara una daga por la espalda.

Don Carlos, al ver la muerte inminente de su amada, besó su mano aún tibia, de ahí el nombre de este lugar. 

Hoy en día, se dice que las parejas que se den un beso en el tercer escalón, tienen garantizados 7 años de felicidad. Ritual obligado para las parejas que visitan Guanajuato.

Fantasmas de la ruta a Salamanca

 Es una historia de una madre con su hija, Laura y Violeta, respectivamente. La madre trabajaba por toda la república por lo que tenía que viajar constantemente, uno de tantos viajes fue en el camino a Salamanca, Guanajuato entre los municipios de Atarjea y Santa Catarina. En la madrugada, Violeta, la hija, estaba manejando a una velocidad aproximadamente de 100 K/h, de repente en el camino se vislumbraba una silueta presuntamente de un hombre, sin embargo, no alcanzaron los frenos para detenerse y atropellaron a la silueta que se desvaneció como humo durante el impacto.

Violeta al mirar por el espejo retrovisor vio al mismo hombre pero sentado en el asiento trasero de su automóvil, en ese momento, advirtió a su madre alarmadamente y cuando Laura volteó no había nadie, por lo que, le dijo que se calmara.

Más adelante en el camino, Violeta sentía que alguien estaba apretando su cuello como si el espectro quisiera ahorcarlala madre al escuchar a su hija que estaba siendo ahorcada volteó y en ese momento vio cómo la piel del cuello de Violeta se hundía y la jalaba hacia atrás.

Al ver aquello, la mamá maldijo al espectro y la presión en el cuello de su hija fue disminuyendo hasta desaparecer. La experiencia fue tan sorprendente que ambas volvieron al sitio de los hechos pero en el día para confirmar lo que había sucedido. En esa visita vieron una cruz a orilla de la carretera en el punto exacto donde ellas tuvieron el infortunio y no tuvieron duda que era esa persona muerta quien trató de matarlas.

La princesa Donaji.

  El rey Zapoteca Cosijoeza y la reina Coloyocaltzin, tuvieron un hijo llamado Cosijpi, a quien mandaron a gobernar el Istmo de Tehuantepec, donde tuvo una hija llamada Donají.


En esos tiempos, había guerra entre los zapotecas y los Mixtecos, quienes tomaron a la princesa como rehén de paz. Pero cuando se vieron amenazados, la decapitaron. Nunca dijeron dónde había puesto la cabeza. De ahí se generó la duda: ¿dónde está la princesa Donaji?
Le leyenda cuenta que un pastor se encontraba cuidando sus animales  en lo que hoy se conoce como San Agustín de las Juntas (cerca del aeropuerto internacional de Oaxaca), cuando encontró un lirio silvestre, flor que se conoce como Azucena, el cual decidió arrancar desde la raíz. Al momento de cavar, se dio cuenta de que había una oreja hasta ver la cabeza humana completa, que se dice permanecía intacta. Era la princesa Donají. Su cabeza y su cuerpo se juntaron y fueron llevados al templo de Cuilapam.

viernes, 23 de octubre de 2020

Traje de tehuana

 Traje de tehuana

La herencia de los pueblos indígenas que habitaron nuestro país, es magnífica, y gracias a las comunidades que siguen portándolas con orgullo, nos llega una pincelada de lo que ha sido nuestro México a lo largo de la historia.


Por ejemplo el traje de la Tehuana, vestido orgullosamente por las mujeres zapotecas que habitan el Istmo de Tehauntepec,  es uno de los trajes regionales mexicanos más conocidos y admirados por el mundo entero.  El Istmo, el punto más estrecho de México, es una región que reúne Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz. Ahí, a lo largo de la historia, las mujeres han sido líderes y protagonistas en su entorno. Son admiradas por seguir en contacto con sus raíces y costumbres, capaces de mutar según la ocasión, y se han vuelto un emblema de la mujer fuerte que sabe fusionar su ayer con su hoy, y mantenerse elegantemente parada en cualquier ocasión.

El traje de tehuana varía en el diseño según el pueblo donde es portado. Es considerado un traje vivo, por que muta según lo que se requiere de él, en celebración. Está integrado por 2 piezas básicas, el huipil y la falda. Según la ocasión es el bordado, generalmente de flores, y la tela sobre la cual se borda suele ser satín blanco y/o terciopelo negro. En las fiestas de gala se necesita de un tercer elemento, el resplandor. La joyería, en oro, está  elaborada con monedas y cadenas. Cuándo las mujeres Istmeñas van a la iglesia en vez de taparse la cabeza con un rebozo usan el resplandor como huipil de cabeza, tapando el pelo, los bordados de su huipil y las joyas, en reverencia. Primero, la tela elegida para el conjunto es forrada para fortalecerla y hacerla más cómoda. Las flores que serán bordadas son hechas a mano, por lo cual el peso del traje dependerá del tamaño y cantidad de flores en el vestido. La gama de colores elegidos son aquellos que hacen juego armónico con la tela elegida. Cada flor cuenta de 3 a 4 colores del mismo tono. Luego, el bordado se procesa en el bastidor, aparato especializado que estira la tela, mediante clavos y nudos. El tiempo de elaboración es aproximadamente de 15 días. Finalmente, el precio del traje será dependiente del tipo de material, pero está en un rango que va de 5,000 a 25,000 mil pesos.

Diario

Para las actividades cotidianas, las mujeres visten las conocidas rabonas, las cuales son faldas largas de cualquier tela, con algunos toques de bordado, cadenilla o incluso puede ser la misma tela estilizada.

Media gala

Por un lado, para las fiestas clasificadas como casuales, el vestido está envuelto por el huipil bordado en cadenilla. En este caso la falda de cualquier tela tiene un olán blanco, de blonda, de brocado o de galón en la parte inferior. Un dato importante en este traje, es la orientación de los peinados. Las mujeres casadas se distinguen por llevar su encaje de guía de flores del lado derecho. Las casaderas, llamadas así a las señoritas que están listas para casarse, lo portan del lado izquierdo. Diferentes ceremonias, distintas vestimentas.

El traje de gala

El traje de gala es portado por la mujer istmeña en las festividades de la comunidad, es decir, en convites o en las famosas Velas Istmeñas. Consta de un juego de ahogadores, el semanario, un pulso, aretes, la enagua y el huipil como el conjunto principal, una mascada en el lado izquierdo, el cabello peinado en trenzas con listones, una moneda en la cabeza como signo de guía, y el llamativo huipil grande, el cual tiene dos maneras de portarse: un lado más grande que es para acompañar un baile o un paseo; un lado más pequeño, utilizado para las celebraciones religiosas y convites (herencias de los evangelizadores dominicos).

Patrona de la mayordomía

La diferencia de este traje con el traje de gala es el distintivo fleco de gusanillo, bañado en oro, que se empezó a utilizar en la época de Porfirio Díaz, cuando doña Juana Catalina, conocida como la mamá grande de Tehuantepec, quien viajó mucho a Europa, comenzó esta moda.